Un año que nos enseñó

Un año que nos enseñó

El final de año tiene algo de confesionario.
No importa cuánto digas que no te afecta: llega diciembre y, sin darte cuenta, empiezas a hacer balance.
De lo que salió bien.
De lo que dolió.
De lo que ya no está.

Este año no fue como lo imaginamos.
Y ahora, mirando atrás, nos damos cuenta de que tampoco tenía que serlo.

Cambió cosas que no nos atrevíamos a tocar.
Nos enseñó a soltar versiones de nosotras que ya no servían, a decir no con más calma, a elegir mejor dónde poner la energía… y el tiempo.

Hubo momentos brillantes, sí.
Pero también hubo días opacos, de esos que no se suben a redes y que solo sobreviven porque aprendimos a atravesarlos.
Y aun así, aquí estamos.
Más serenas.
Más conscientes.

Este año entendimos que crecer no siempre se nota por fuera.
A veces se nota en lo que ya no duele igual.
En las conversaciones que ya no tienes.
En las joyas que eliges ponerte cada mañana.

Porque algo curioso pasó: empezamos a escoger piezas más sencillas, más cómodas, más nuestras.
Como si, sin darnos cuenta, nuestra forma de brillar también hubiera madurado.
Eso es algo que vemos mucho en Sibela Studio: las joyas no cambian solo por tendencia, cambian porque quien las lleva también lo hace.

Este año nos enseñó que no todo tiene que ser intenso para ser importante.
Que la calma también es una forma de éxito.
Que no llegar a todo no es fracasar, es priorizar.

Y cuando pensamos en cómo éramos al empezar el año, sonreímos.
No porque fuéramos peores.
Sino porque éramos distintas.

Cerrar un año no es despedirse de todo lo que fue,
es agradecer lo que nos transformó.

Así que esta noche, cuando llegue el momento de brindar,
no pediremos fuegos artificiales.
Pediremos claridad.
Calma.
Y seguir eligiendo piezas —y personas— que nos hagan sentir en casa.

0 comments

Leave a comment