Brillar se regala, pero también se elige

Brillar se regala, pero también se elige

La Navidad tiene esa energía contradictoria que solo ella entiende.
Por un lado, las luces, los villancicos, las calles bonitas.
Por el otro, la lista mental de regalos, compromisos y ese pequeño caos emocional que llega envuelto en papel dorado.

Cada año me prometo que no voy a entrar en el bucle del estrés navideño.
Y cada año… entro.
Pero esta vez algo cambió: decidí que no iba a buscar regalos perfectos, sino regalos con sentido.
De esos que cuentan algo, que tienen alma.

Porque, al final, regalar no va de gastar, va de acertar con el corazón.
Va de decir “te veo”, “te conozco”, “te pienso” sin tener que escribirlo.

Y entre todas las opciones del mundo —perfumes, bufandas, libros— hay algo casi mágico en una joya.
Una joya no se usa, se lleva contigo.
Viaja en los días buenos, se queda en los malos, y a veces sobrevive a historias que ya ni contamos.

Pensé en eso mientras preparábamos la colección de Navidad en Sibela Studio.
Cada pieza tenía algo de eso: el brillo justo, el detalle cuidado, esa sensación de “esto podría ser para mí, pero también para alguien que quiero.”
Porque hay regalos que parecen elegidos por azar, y otros que simplemente encajan, como si esperaran su momento para llegar.

Así que este año decidí hacer las cosas distintas.
En lugar de escribir una lista de personas, escribí una lista de emociones:
quién me hizo reír cuando no tenía ganas, quién me escuchó, quién me abrazó sin preguntar.
Y a cada emoción le busqué una joya.

Unos pendientes para la que siempre llega tarde, pero brilla igual.
Un anillo para la que nunca pide nada, pero se merece todo.
Una pulsera para la que sigue creyendo en la suerte (y en sí misma).

Y entonces entendí algo:
Brillar también es una forma de agradecer.
De recordar que seguimos aquí, un año más, con las luces encendidas y un poco de purpurina en el alma.

Así que sí, brillar se puede regalar.
Pero también se elige.
Y a veces empieza con un pequeño gesto: una caja blanca con lazo azul, y dentro, un pedacito de ti envuelto en plata.

 

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