Hay fechas que no necesitan explicación

Hay fechas que no necesitan explicación

Hay fechas que no necesitan explicación.
No son aniversarios oficiales ni días señalados en rojo en el calendario, pero cuando llegan… algo se mueve por dentro.

El 6 de diciembre siempre me ha parecido uno de esos días.
Un día tranquilo, casi discreto, que no hace ruido pero tiene peso.
Como esas historias que no empiezan con fuegos artificiales, sino con una conversación cualquiera, a una edad en la que no sabes que estás empezando algo importante.

Ahora, además, tiene otro significado.
Casi sin darme cuenta, se ha convertido en una especie de aniversario de boda.
Y entonces aparecen las preguntas que nadie te enseña a responder.

¿Cómo se celebran estas cosas?
¿Con una cena tranquila, una copa de vino, un paseo sin prisa?
¿O simplemente dejándolas pasar, sabiendo que siguen ahí?

¿Hasta cuándo dura ese subidón del principio?
¿En qué momento lo extraordinario se vuelve rutina?
¿Y cuando lo hace… deja de ser especial?

Hay amores que no llegan de golpe.
Crecen contigo.
Se transforman, se equivocan, se separan, vuelven a encontrarse.
Y cuando te das cuenta, no sabes muy bien en qué momento dejaron de ser promesas para convertirse en hogar.

Pensaba en todo esto esta mañana, mientras me ponía un anillo sencillo, de esos que no necesitan explicación.
Una joya que no busca atención, pero que siempre está ahí.
Como ciertas personas.
Como ciertas historias.

En Sibela Studio hablamos mucho de joyas con significado.
Pero la verdad es que el significado no siempre viene dado.
A veces lo construyes tú, con los años, con las decisiones, con los pasos que eliges dar incluso cuando no tienes todo claro.

Hay historias que empiezan cuando somos casi niñas.
Otras empiezan después de muchas vueltas.
Y algunas, simplemente, nunca se rompen, aunque cambien de forma.

Este día me recuerda que no todo lo importante llega tarde ni pronto.
Llega cuando tiene que llegar.
Y que el verdadero lujo no es la perfección, sino la constancia.

Así que hoy no celebro nada concreto.
Celebro lo que permanece.
Lo que ha crecido conmigo.
Lo que sigue eligiéndose, incluso en los días normales.

¿Si habrá cena, vino o paseo?
Puede.
¿Si acabará convirtiéndose en rutina?
Seguro.

Pero si esta es la rutina,
que venga con calma,
con risas tontas,
y con anillos que no prometen nada…
pero lo dicen todo.

 

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