Ese evento al que no sabía si ir (y fui)

Ese evento al que no sabía si ir (y fui)

Hay planes que no son un sí claro.

Ni un no.

Se quedan ahí, en ese “ya veré”.

 

Este era uno de esos.

Un evento de trabajo, pero no del todo.
Una mezcla rara de gente conocida y caras nuevas.
Copas en mano, música de fondo y esa sensación de que todo el mundo parece saber exactamente dónde estar.

 

Llegué un poco antes de lo necesario.

Error clásico.

La gente entrando poco a poco, los grupos formándose, las primeras conversaciones aún incómodas.

Me pedí algo de beber sin saber muy bien qué hacer con las manos.

 

Y ahí estaban.

A.C hablando con P.B.
Como si nada hubiera pasado.
Como si no lleváramos semanas escuchando lo contrario.

 

Ese tipo de situaciones que no sabes muy bien dónde mirar.
Ni si comentar.
Ni si hacer como que no ves nada.

 

Me vestí sencillo.

Vestido negro.
Nada que destacara demasiado.

No quería ir excesiva… pero tampoco invisible.

 

Y antes de salir, como siempre, abrí el joyero.

Ese gesto automático que, a veces, decide más de lo que parece.

 

Elegí el ear cuff Alba.

 

No es una joya evidente.

No es lo primero que alguien ve.

Pero tiene algo.

 

Estaba apoyada en la barra cuando pasó algo muy simple.

Una chica se acercó, empezó a hablar conmigo —de lo típico, trabajo, dónde nos conocíamos— y en un momento se quedó mirando.

 

“Me encanta eso que llevas en la oreja.”

 

Fue una frase pequeña.

Pero suficiente.

 

A partir de ahí, la conversación cambió.

Más relajada.
Más natural.
Más fácil.

 

Y de repente ya no estaba pendiente de A.C.
Ni de P.B.
Ni de quién hablaba con quién.

 

Estaba ahí.

 

Y entendí algo.

No era la joya en sí.

Era lo que hacía.

 

El ear cuff Alba no llamaba la atención de forma evidente.

Pero estaba.

En cómo me recogía el pelo sin pensarlo.
En ese gesto de apartarlo para hablar.
En ese pequeño detalle que, sin querer, rompía el hielo.

 

El resto de la noche fue fácil.

Conversaciones que fluyen.
Risas inesperadas.
Y esa sensación de que, al final, todo encaja.

 

Y al irme, pensé en lo cerca que estuve de no ir.

 

A veces no necesitas un look perfecto.
Ni sentirte completamente segura.

Solo necesitas un pequeño punto de apoyo.

 

Algo que no sea demasiado.

Pero que te recuerde que puedes estar ahí.

 

El ear cuff Alba es eso.

No es protagonista.

Pero te coloca.

 

Y a veces, eso es suficiente para pasar de “no sé si ir”…
a “menos mal que vine”.

0 comentarios

Dejar un comentario